Jalisco
Suelo
El subsuelo del municipio está constituído por los
tipos de rocas. Tiene una superficie territorial de 18.791 hectáreas
con suelo urbano. En lo que a propiedad se refiere, una extención 18.196
hectáreas es privada y otra de 595 es ejidal; no existiendo propiedad
comunal.
Geología
El Valle de Atemajac estuvo cubierto por las aguas
en el remoto pasado geológico. Junto con el, los vasos de Chapala, Zacoalco,
Villa Corona, Sayula y Ciudad Guzmán, y los planes que van desde Atotonilco
y La Barca hasta Ameca, debieron formar parte del Gran Lago Mioceno,
de cuya superficie sólo sobresalían las sierras y los volcanes; pero
el constante aporte de lavas y el transporte de tierras por los aluviones
fueron llenando los fondos, hasta que al fin, en el cuaternario, las
lluvias diluviales rompieron los bordes que contenían las aguas y estas
abrieron profundos tajos por donde se despeñaron los ríos, y arrastraron
los materiales, nivelándolos en terrazas sucesivas, para configurar
los valles. Uno de ellos, el de Atemajac, quedo al filo de la barranca
del río Santiago.
En las inmediaciones de la ciudad actual hubo por
lo menos dos volcanes: uno al sudeste, cuyo antiguo cráter, ya desdibujado
por la erosión, estuvo formado por los cerros del Cholo--reminiscencia
de Xolotl-Blanco, Viejo y del Gato, que alojan en su centro al pueblo
de Tateposco; y otro, al suroeste, en la sierra de La Venta, donde aun
se advierten signos de actividad orogénica: tenues emanaciones con olor
a azufre y el nombre de una cumbre, Popoca, que alude a su condición
humeante. El primero inundo de basaltos el área; el segundo lanzó pómez
y obsidiana en su torno, y en su fase explosiva, uno y otro provocaron
lluvias de ceniza y arena. Este último material le dio carácter al suelo
de Guadalajara y nombre a Jalisco: de xalli, arena; ixtli, faz o cara,
y por extensión llanura, faz de la Tierra, y co, locativo, que significa
en la llanura de arena.
El subsuelo de Guadalajara es una sucesión de capas
de basaltos y arenas, hasta los 156 metros de profundidad, donde se
encuentran las rocas basales. Esto denota el predominio alternativo,
a través del tiempo geológico, del fuego y del agua: rocas ígneas, luego
modeladas y sepultadas por la lluvia y las corrientes, a su vez cubiertas
por nuevas deyecciones.
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